06 April 2008
Entrevista a Roberto Saviano «El voto se vende por casi nada, porque la gente lo considera inútil»
Tras denunciar la infiltración del crimen organizado en la economía italiana, el autor de ‘Gomorra’ se mueve en coche blindado y constantemente rodeado por los tres escoltas que le ha puesto el Ministerio del Interior
ROMA.– Tiene cara de mafioso, como él mismo admite. Pero Roberto Saviano no sólo no forma parte de la Camorra, sino que se ha convertido en uno de susmás encarnizados enemigos. Todo por culpa de un libro, Gomorra, en el que denuncia la gigantesca infiltración de la mafia napolitana en la economía transalpina e internacional. Ese libro, que sólo en Italia lleva vendidos más de 1,2 millones de ejemplares, le ha valido una condena a muerte por parte del crimen organizado. A sus 28 años, Saviano se mueve en coche blindado y rodeado en todo momento por «sus chicos», como llama con sorna a los tres escoltas que le ha puesto el Ministerio del Interior. Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina –se celebrarán el 13 y 14 de abril– hablamos inevitablemente de política y, sobre todo, de la compra-venta de votos por parte del crimen organizado.
Pregunta.– ¿Qué le está pareciendo esta campaña electoral?
Respuesta.– Estoy muy decepcionado. Me esperaba que, después de la caída del Gobierno de Romano Prodi –que precisamente se hundió a causa de un partido radicado en Campania, el territorio de la Camorra–, las cosas iban a cambiar. Además, el Ejecutivo cayó por dinámicas relacionadas con la basura, la sanidad y la política, tres áreas manejadas por el crimen organizado. La lucha contra la mafia debería haber sido el primer punto de todos los programas electorales. Pero no.
P.– ¿El desinterés de los políticos hacia las organizaciones criminales refleja el sentir de la población?
R.– No, para nada. En Italia se llevan vendidos 1,2 millones de ejemplares de mi libro. Esa cifra pone en evidencia que la gente quiere oír hablar de estas cosas, que tiene hambre de saber. Sin embargo, los políticos mantienen silencio al respecto. Silencio y, lo que es aún peor, creen que es un problema que sólo afecta a Nápoles o a Sicilia, así que únicamente hablan de mafia cuando hacen campaña en estas zonas. Tratar así a lamafia es la muerte, el fin.
P.– Se ha convertido usted en el oscuro objeto de deseo de la política italiana. Le cortejan todos…
R.– Sí, me han tirado los tejos los de Alianza Nacional, los de la Udeur (el partido democristiano afincado en Campania que lidera el ex ministro Clemente Mastella), los de UDC (Unión de Demócratas Cristianos, con Pierferdinando Casini al frente), el Partido Demócrata (PD) y Refundación Comunista. Silvio Berlusconi es el único que no me ha tanteado, aunque algunos de su entorno sí lo han hecho. Todos me querían como símbolo, pero la política no es mi trabajo.
P.– ¿Habrá compra-venta de votos por parte de la mafia en estas elecciones?
R.– Por supuesto, siempre la hay.
P.– ¿Cuántos son los votos que controla la mafia?
R.– En algunos casos se habla de entre el 5 y 10%, en otros del 3%. Yo no sé hacer una estimación. Lo que le puedo decir es que por un lado la Camorra controla el voto de sus afiliados, de sus familias. Pero también consigue otros votos a través de intercambios de favores: tú votas a quien te digo y yo te hago un favor. Y de la publicidad. Son los mejores promotores que puede tener un político. Sin embargo, a los mafiosos la política no les interesa nada. Lo que ellos quieren es hacer negocios. Desprecian a los políticos porque los consideran personas de las que no te puedes fiar, personas que hoy llegan a un acuerdo contigo y mañana son tus enemigos. De hecho, en las interceptaciones telefónicas les llaman «ponis», porque los consideran fáciles de cabalgar.
P.– ¿Por cuánto compra la mafia los votos?
«A menudomearrepiento
de haber escrito ‘Gomorra’,
[pero] no tengo miedo,
porque, en la práctica, la
Camorra yameha matado»
R.– Por nada. Compran el voto de una persona a cambio de pagarle una factura, de llenarle la cesta de la compra… Los votos se compran por nada, y no sólo por desesperación. Lo peor es que el voto se vende por casi nada porque la gente lo considera inútil. Así que, si dando mi voto puedo conseguir un teléfono móvil, seis meses de beca o cenas gratis, al menos gano algo. El voto a cambio de algo hoy es de lo más normal. Y, con respecto a la de mi padre, mi generación se vende por nada. Total, como no va a cambiar nada…
P.– ¿A cambio de qué vende la gente sus votos?
R.– Ahora está de moda, sobre todo entre los chavales de 18 y 19 años que votan por primera vez, regalarles un teléfonomóvil modificado que disparara fotos sin hacer ruido. Cuando los chicos se meten en la cabina del colegio electoral sacan una foto de la papeleta por la que han votado y cuando muestran esa foto los mafiosos les regalan el móvil. Entre la gente demás edad lo que funciona sobre todo son las promesas de créditos. La Camorra siempre presta dinero a un interés por debajo del de los bancos. Hay muchas personas que trabajan en negro y que, a pesar de que semeten en el bolsillo 2.000 ó 2.500 euros almes, no tienen una nómina que les permita pedir un crédito en un banco. Pero si uno quiere que se le conceda un préstamo, debe garantizar a la mafia no sólo su voto sino el de toda su familia.
P.– ¿Qué le parece el decreto ley que acaba de aprobar el Gobierno prohibiendo entrar en las cabinas electorales con teléfonos móviles?
R.– Me parece un paso simbólico. Pero la compra-venta de votos se combate aumentando la atención sobre los políticos que lo usan e impidiendo que los electores consideren votar como la cosa más inútil del mundo.
P.– ¿La compra-venta de votos se hace a nivel de partidos locales o de ejecutivas nacionales?
R.– A nivel local, pero me cuesta creer que las direcciones centrales no estén al corriente. Simplemente prefieren mirar hacia otro lado.
«El crimen organizado
compra los sufragios
a cambio de pagar
una factura o llenar
una cesta de la compra»
P.– Usted está amenazado por la camorra. ¿Tiene miedo?
R.– No, porque en la práctica ya me hanmatado.Mehan quitado la libertad. Cuando volví a mi pueblo después del éxito del libro oí a alguien susurrar en dialecto: «Te hemos hecho el ataúd sin necesidad de matarte». Es terrible, pero es así. Así que... ¿Miedo a qué?
P.– ¿Se imaginaba que iba a acabar así?
R.– No, para nada. Yo estoy amenazado de muerte no por escribir este libro, sino porque el libro ha tenido éxito. Las organizaciones criminales no temen que alguien escriba sobre ellos, temen que alguien lea sobre ellos: esa es la diferencia. Muchos fuera de Italia me comparan con Salman Rushdie, pero es un error. Rushdie fue condenado a muerte por escribir un libro. Yo, por tener lectores.
P.– ¿Se arrepiente de haber escrito Gomorra?
R.– Sí, me arrepiento muchas veces. Públicamente me sale decir que lo volvería a hacer 100 veces. Pero no es verdad. Es decir, lo volvería a hacer, pero el que habla es el escritor. Cuando estoy solo, en cambio, muchas veces me pregunto si ha valido la pena
06 April 2008
